26 enero, 2012
Señor Director,
La semana pasada dos hechos movilizaron a la opinión pública: las declaraciones de Inés Pérez y la entrevista que la militante comunista Camila Vallejo dio a un medio extranjero. El primero encendió las redes sociales y muchos querían linchar a Pérez, hasta que se conoció el video completo, sin edición. Sus palabras habían sido sacadas quirúrgicamente de contexto, generando un clima de odiosidad. En el segundo, los titulares señalaban lo más inocuo de las respuestas de Vallejo: su negativa a apoyar una eventual candidatura de Bachelet. Aquí, la edición quirúrgica ocultaba lo más grave: su justificación de la violencia como medio de acción política.
Cuando le preguntan sobre la legitimación de la vía armada como alternativa que el PC defendió siempre en el pasado, la vicepresidenta de la FECH respondió: “nosotros nunca hemos descartado la posibilidad de la vía armada, siempre y cuando estén las condiciones”. Luego, la violencia no es rechazada, sino simplemente postergada hasta que la coyuntura lo permita. El mensaje es claro: el terrorismo es legítimo, todo depende de la oportunidad.
Vallejo ha construido un liderazgo que se sustenta en una noble causa, como es la estudiantil. Desde allí ha promovido una supuesta imagen renovada del comunismo, pero lo cierto es que en sus palabras comprobamos cómo la esencia del marxismo no se ha modificado: la lucha de clases, la confrontación social y la violencia como instrumento para alcanzar el poder siguen plenamente vigentes. La ideología del odio -que muchos creían desaparecida- ha vuelto a mostrarse tal cual es.

Felipe Bettancourt
Director Área Jóvenes
La Tercera 27.01.2012










