Utilizando metodologías cuantitativas y cualitativas, un estudio de la Fundación Jaime Guzmán y la consultora Criteria buscó determinar las características de los jóvenes de entre 15 y 25 años. Los resultados serán incluidos en un libro, a publicarse en noviembre. 

Mucho más preocupados del futuro que sus antecesores, los millennials, y también más solitarios. Mayoritariamente creyentes. Diferenciados fuertemente entre sí por sus concepciones valóricas. Felices, pero agotados…

Son algunas de las notas que caracterizan a la “Generación Z”, los jóvenes chilenos entre 15 y 25 años. Ellos fueron los protagonistas de una investigación llevada a cabo por la Fundación Jaime Guzmán, en conjunto con la consultora Criteria, y que incluyó tanto encuestas como estudios cualitativos, en la idea de conocer cuáles son las percepciones y motivaciones de estos post millennials . Los resultados serán parte del libro “La juventud extraviada“, a lanzarse en noviembre y en el que también colaboraron el académico español Alejandro Navas, el historiador Alfredo Jocelyn-Holt y la periodista y directora de la Corporación La Esperanza, Ana Luisa Jouanne, entre otros.

Estabilidad económica, una prioridad

“Los resultados mostraron a una juventud con diversas preocupaciones, con estrés, poca disponibilidad de tiempo y presión por el alcance de las expectativas sociales”, resume María Jesús Wulf, directora del Área de Servicio Público de la fundación.

En efecto, al ser consultados respecto de sus proyecciones futuras, el 99% menciona “tener estabilidad económica”. Algo más abajo viene la idea de “viajar y conocer un poco más el mundo”, nombrada por el 97%, pero en empate con “seguir estudiando y especializarme” y “poder ayudar a mi familia y entorno”. Y en cuanto a sus estados de ánimo, dicen sentirse en general “felices” , “seguros” y “tranquilos”, pero también -explica Wulf- “muchos declararon tener un estado de agotamiento. Los largos traslados en la ciudad, además de la responsabilidad de estudiar junto a trabajar, en muchos casos, los tienen sometidos a presiones que les quitan su vitalidad”.

Un hallazgo del estudio es el alto nivel de soledad que experimenta esta generación. Así lo evidencia la pregunta por la forma en que ocupan su tiempo libre: aunque declaran destinar, en promedio, el 53% de ese tiempo a actividades con otras personas (familiares, amigos, parejas), un relevante 47% corresponde a “estar o hacer cosas solo”. Es decir, a pesar de estar viviendo una etapa de la vida en la que se explora el mundo, “esto no se refleja en el uso del tiempo, probablemente porque muchos vínculos se cultivan en una pantalla, en soledad“, concluye María Jesús Wulf.

La investigación también plantea que hoy son las llamadas cuestiones valóricas las que más distinguen a los jóvenes. Así, la libertad y la forma de concebirla tensiona a los distintos grupos, dentro de los cuales se identifican cuatro perfiles: “progresista”, “conservador capitalista”, “patriarcal” y “ecléctico”. El primero es el mayoritario, con un 52%, compuesto por personas que priorizan la libertad y la autonomía individual. Ello, si bien en el plano religioso solo el 17% señala no creer en ningún dios, versus un 53% que cree y dice no tener dudas de ello.

Fuente: El Mercurio