Hasta el 27 de enero, existen en Chile 119 incendios activos, 48 controlados y 53 en combate que significan un daño de al menos 361.000 hectáreas a lo largo de las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O`Higgins, Maule, Biobío y la Araucanía. Se ha perdido la vida 8 personas producto de estos incendios, entre ellos tres brigadistas, un bombero, dos Carabineros, una persona que escapaba de las llamas en la Región de la Araucanía, y un cuerpo encontrado calcinado en la comuna de Constitución. Se empezó a informar alrededor del 13 de enero de la existencia de focos de incendios forestales y más allá de las responsabilidades que puedan existir al respecto, claro está que ha existido una actitud y gestión equivocada por parte del Gobierno, lo cual se refleja en aspectos tan sencillos como la tardanza en la declaración de zona de catástrofe, la demora en aceptar el avión “Supertanker”, o falta de coordinación entre los muchos organismos que actúan en esta emergencia. Claramente este ha sido el incendio forestal que ha causado el mayor daño en la historia de Chile; el país, por distintas razones, no se encontraba preparado para enfrentar una emergencia de esta naturaleza y deja al descubierto las falencias que aún existen en el modo en responder ante una emergencia.

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