El sábado pasado entró en vigencia la nueva Reforma Laboral (Ley 20.940), publicada a fines del año pasado. Resulta desalentador que un proyecto de tal envergadura, y que resultaba tan necesario para nuestra realidad nacional, suscite tan bajas expectativas. Es cuestionable la eficacia de una ley cuando los supuestos que pretende cubrir, y aún antes de comenzar a aplicarse, se predicen resueltos en sede jurisdiccional. Este es el panorama más posible para las contiendas que se generen producto de la definición de servicios mínimos, interpretación de adecuaciones necesarias y grupos negociadores.

El veto supresivo formulado por la Presidenta luego que la titularidad sindical fuese declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional, degeneró en otro problema: la inexistencia de regulación del proceso de negociación colectiva de los grupos negociadores. Esto sin perjuicio de la remisión expresa hecha por el Tribunal respecto a la legalidad de estos organismos. Señala a este respecto, en el Considerando 29: “Que para este Tribunal, la agrupación voluntaria de trabajadores que se conforma para efectos de una negociación colectiva es reflejo del derecho de asociación. La ausencia de reconocimiento constitucional expreso no copa las posibilidades asociativas de los trabajadores. El hecho de que no exista reconocimiento expreso de agrupaciones de trabajadores no significa que se encuentren constitucionalmente proscritas. Los grupos negociadores, al igual que todo cuerpo intermedio (Artículo 1o, inciso tercero), son agrupaciones de personas o asociaciones que se unen en pos de un fin legítimo (negociar colectivamente).”

En consecuencia, pese a que el fallo del Tribunal Constitucional se refirió a la importancia de estos organismos en el esquema laboral, las observaciones realizadas al Proyecto no intentaron en ningún momento remendar esta situación. La Reforma se nos viene encima y nadie, ni siquiera la Dirección del Trabajo, sabe con certeza qué sucederá con ellos. Pareciera que los legisladores olvidaron que la negociación colectiva es un derecho de los trabajadores (Artículo 19 Nº16, inciso quinto CPR), el cual puede ser ejercido por medio de los sindicatos, y no al revés.

Isidora Eyzaguirre B, La Segunda, 11 de abril 2017